El Puente del Inca es una formación rocosa que forma un puente natural sobre el río Las Cuevas.

Puente del Inca

Está ubicado al noroeste de la provincia de Mendoza

Su curiosa formación y pasado como hotel de baños termales lo han convertido en un punto turístico destacado. 

Actualmente es considerado un Área Natural Protegida por la provincia de Mendoza.

Se encuentra a 2.700 metros de altitud, sobre la Cordillera de los Andes. Entre los cerros Banderita Norte y Banderita Sur, en el Departamento Las Heras.

Dista unos 183 kilómetros de la Ciudad de Mendoza por la ruta 7. Cerca del paso a Chile, y de la entrada principal del Parque Provincial Aconcagua.

Puente del Inca, Mendoza

Esta curiosidad geomorfológica tiene unos 48 metros de longitud, 28 de ancho y 8 de espesor, y se encuentra suspendido a 27 metros sobre el río.

Penden de él una serie de estalactitas, inflorescencias cálcicas y en invierno agujas de hielo.

La formación se produjo por la erosión hídrica del río Las Cuevas que creó un pasaje a través de las morenas (sedimentos por el retroceso de glaciares) depositados en el valle con forma de artesa (“U”).

Las aguas minero termales cementaron luego la zona con una carcasa ferruginosa, lo que le otorgó su curiosa forma y un colorido en los tonos del naranja, amarillo y ocre.

Leyenda del Puente del Inca

Existen varias leyendas quechua sobre la creación del puente, con una idea común y tres finales alternativos:

Antes de la llegada de los españoles, el heredero al trono del Imperio inca estaba afectado de una grave y extraña parálisis.

Luego de intentar todo tipo de curas sin resultado. Los grandes sabios del reino recomendaron al monarca que su hijo sólo podía ser sanado en una vertiente ubicada en una lejana comarca al sur. Entonces se preparó un grupo con los mejores guerreros y en caravana partieron desde Qosqo hacia el sur.

Puente del Inca

Luego de meses de travesía en los que superaron infinidad de dificultades, dieron con las altas cumbres. Al otro lado de una profunda quebrada, brotaban las aguas termales que habrían de curar al heredero.

Los guerreros incas, para hacer realidad el sueño de su amado jefe, se abrazaron unos a otros. Así formaron un puente humano.

El inca, caminando por encima de las espaldas de sus hombres, llevó a su hijo en brazos hasta la terma. Allí encontró la buscada cura. Cuando volvió atrás su mirada para agradecerles a sus guerreros, éstos se habían petrificado, creando el famoso puente.

En el momento en que estaban meditando sobre la forma de cruzar, el cielo se oscureció y tembló el piso granítico. Se vio caer, desde las altas cimas, enormes moles de piedra con un ruido aterrador.

Pasado el estruendo, los incas divisaron asombrados que la omnipotencia del dios Inti (el Sol) y de Mama Quilla (la Luna) habían creado un puente que les permitiría llegar sin dificultad hasta la fuente maravillosa.

Transportaron hacia ella al Príncipe, quien bebió de sus aguas y pronto recuperó la salud.

Puente del Inca, Mendoza

Sabiendo que el monarca no sobreviviría hasta desandar el camino, la caravana hizo un alto para pasar allí la noche.

El dios Inti había observado todo desde que salieron desde el centro del imperio. Descendió tras las montañas conmovido por la pena que aquellos hombres sentían y decidió ayudarlos.

Al despertar los incas se maravillaron al descubrir, un sólido puente de piedra que llevaba hasta el otro lado del río, donde se hallaba la cura para el enfermo.

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