Catamarca, tierra de paisajes deslumbrantes, es una invitación permanente para disfrutar de las fascinantes manifestaciones que ofrecen su naturaleza y su prolífica historia. Sus cientos de kilómetros de puna albergan territorios áridos, salares, lagunas con flamencos, volcanes extinguidos, valles fértiles y yacimientos arqueológicos, que ponen de manifiesto la cultura indígena de antaño.

El Turismo Aventura es uno de los grandes destacados, ofreciendo numerosas actividades entre las que se encuentran el trekking y el andinismo en los nevados (con picos que superan los 6.000 m. de altura).

Otro gran atractivo es sin duda el Turismo Cultural, ya que gracias al importante movimiento arqueológico de la región, alberga infinidad de piezas que son testimonio del pasado precolombino y de la fuerte influencia incaica.

La Ruta del Vino, sus termas, el turismo minero, el camino de los artesanos (especialmente de telares de ponchos o de piezas en rodocrosita), la ruta del adobe y una exquisita gastronomía, complementan la oferta de esta deslumbrante provincia.

 

Su geografía conformada en un 70 % por relieve montañoso convierte a Catamarca en un lugar de excelencia para la práctica del montañismo y sus derivados. El Turismo Aventura es sin lugar a duda el principal motivador de viaje, lo inusitado del paisaje catamarqueño conlleva a la continua recepción de turistas abocados a la realización de actividades recreativas en directo contacto con la naturaleza. Si bien el turismo aventura se limita a una demanda exclusiva, va adquiriendo mayor popularidad a medida que las actividades se vuelven menos exigentes.

Un estudio realizado por el INDEC en septiembre de 2011 determinó que Catamarca concreta la totalidad de la ocupación hotelera durante los meses de julio en coincidencia con la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, en abril para Semana Santa y en ocasiones en enero y febrero, mientras que fuera de esos meses “pico” los números descienden a un promedio del 37 % de la ocupación hotelera total.

Si bien Catamarca cuenta con buenas carreteras, una planta turística en crecimiento y con una diversificada propuesta de atractivos turísticos, la falta de un trabajo sostenido en materia de desarrollo y promoción turística la ubica entre las últimas provincias del noroeste argentino en ser elegidas como destino turístico principal, calificándola como “de paso” o destino secundario.

Esto también puede explicarse porque la oferta turística de Catamarca no está destinada hacia un tipo de turismo psicocéntrico o “de masas”. En 2014 la Secretaría de Turismo de Catamarca presentó el Plan Federal Estratégico de Turismo Sustentable para Catamarca, con el fin de promover acciones estratégicas para el afianzamiento y desarrollo de la actividad turística planificada como herramienta principal de desarrollo social, económico y ambiental.

Actualmente Catamarca ostenta entre sus atractivos turísticos más importantes a las cumbres nevadas de la Cordillera andina más bien conocidas y promocionadas con el nombre de “Seismiles” o “Ruta de los Seismiles” y su cadena de lagunas de altura que constituyen la zona de paso aéreo más alta de la Cordillera de los Andes y la segunda del mundo después del Himalaya.

En un área de gran belleza paisajística, varios de estos picos fueron escenario de largas peregrinaciones y ceremonias por parte de las culturas andinas originarias quienes reconocían a los Seismiles como morada de dioses y seres sobrenaturales. A lo largo de los años, encabezado por el Monte Pissis y el Ojos del Salado-los volcanes más altos del mundo-, estas 19 cumbres27 que superan los 6.000 m.s.n.m., se convirtieron en importantes desafíos para montañistas de todo el mundo.
El Monte Pissis (6795 msnm) es uno de los diecinueve seismiles, y es la tercera cumbre más alta del Hemisferio Sur y Hemisferio Occidental del planeta. Los colosos también pueden avistarse desde un entretenido circuito turístico por la RN 60 camino al Paso de San Francisco.
La religiosidad popular inmortalizada tanto en templos como leyendas y obras de arte se presentan como una posibilidad de recorrer la provincia sumando a los históricos sitios de devoción cristiana una serie de nuevas manifestaciones culturales. Las festividades de la Virgen del Valle son el punto de convocatoria a verdaderas multitudes.

Otro atractivo importante lo conforma la región de la Puna en el norte de la provincia; son también sus características geográficas la que la vuelven un atractivo en sí mismo.

El departamento Antofagasta de la Sierra aprehende circuitos turísticos que transportan el imaginario del hombre hacia otro planeta. En un contexto de volcanes, lagunas, y grandes extensiones cubiertas por salares, las travesías 4×4 y los safaris fotográficos son las actividades elegidas por los turistas para apreciar el inusual paisaje.

La Reserva Laguna Blanca, ubicada al sureste de Antofagasta de la Sierra y al norte del Departamento Belén, es un exponente del paulatino crecimiento del eco-turismo en la provincia, donde se puede apreciar la fauna y la flora en estado salvaje, allí el Chaku es un acontecimiento que mantiene vigente el folklore de las comunidades originarias que aún habitan el Norte Argentino y consiste en la captura, esquila y posterior liberación de la vicuña para la obtención legal y sustentable de fibra textil: una de las más cotizadas en el mercado artesanal.

Catamarca fue asiento de milenarias culturas aborígenes y es por ello que a lo largo y ancho de la provincia se encuentran dispersos monumentales recintos arqueológicos que, a su vez, funcionan como interesantes complejos turísticos.

En Andalgalá el Pucará del Aconquija -declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO- es una de las ciudades incaicas distribuidas sobre el Qhapaq Ñan o Camino del Inca en donde se pueden observar sus ruinas con murallas de hasta 5 metros de alto y 60 centímetros de ancho. Es considerado el último gran bastión incaico en el sur del Tawantinsuyu.

Más al norte, en cercanías de la ciudad de Londres, las Ruinas del Shincal ubicadas sobre la Sierra de Quimivil exhibe un centenar de edificaciones incaicas y posee un centro de interpretación con restos de vasijas y elementos utilizados por los antiguos aborígenes. Por otro lado, las Pinturas Rupestres de La Tunita y La Candelaria, pertenencientes a la Cultura Aguada, son objeto de excursiones por las Sierras de Ancasti.

Catamarca Verde
La capital de Catamarca se encuentra rodeada por sierras y valles en los cuales se asientan villas veraniegas y poblados agraciados por un clima templado húmedo muy diferente del que se puede apreciar en el sur y en el oeste provincial. Todos estos pueblos se suceden entre pastizales y bosques de pinos recorriendo sierras, ríos, cañones húmedos y la selva subtropical.

El Rodeo, Las Juntas y Aconquija (Las Estancias) son las localidades mejor preparadas para recibir al turismo, con buena disponibilidad de alojamiento, gastronomía y servicios en general. Es aquí de donde se emprenden cabalgatas, pesca de truchas y senderismo por circuitos montañosos.

Sobre la Sierra de Ancasti se ubica el circuito “Sierras y Lagos del este” cuyo nombre deriva de los embalses que suministran el regadío de los cultivos y el consumo humano pero que también son aprovechados para la pesca y la realización de actividades recreativas.

La Cuesta del Portezuelo es una de las rutas más tradicionales y atractivas del circuito, sirve como conexión entre San Fernando del Valle y Ancasti.28 Desde allí pueden obtenerse bellísimas panorámicas del Valle y de sus parafraseados “mil distintos tonos de verde”.

En época estival los festivales folklóricos le suman color a los pueblos arraigados de tradiciones y religiosidad, aunque es la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, en julio, la mayor fiesta popular de Catamarca y declarada una de las cuatro más importantes del país por el Ministerio de Turismo de la Nación. Por su gran convocatoria y envergadura, ha logrado posicionarse como el evento socio-cultural de invierno más importante de Argentina.

La creación de la Fiesta del Poncho, en el año 1967, tuvo como objetivo distinguir al poncho de vicuña como la prenda representativa de la provincia a nivel nacional e internacional y la labor tradicional del hilado doméstico.

Desde aquella primera edición, el evento continuó realizándose anualmente, de manera casi ininterrumpida, durante el receso vacacional de invierno en la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca. Actualmente se constituye como una vidriera al mundo del trabajo artesanal en todas sus variantes combinando la danza, el canto y la gastronomía regional.

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