Este extenso depósito de sal es uno de los de mayor tamaño de la Argentina.

Vale la pena detenerse a disfrutar de la extraña sensación, casi onírica, que produce el estar totalmente rodeado por tal blancura.

Salinas grandes

Las Salinas tienen el silencio, el placer del aire puro, su mar de sal de hasta 525 km2, hacen de ellas un marco de notable belleza natural.

Desde la Ruta Nacional Nº 52 y a 3.600 m.s.n.m., su contorno se destaca sobre el horizonte a muchos kilómetros de distancia.

Quien llega a las salinas quiere, ante todo, extasiarse ante el mar de sal, sólo mirarlo. A la belleza del salar se unen los cielos azules y una luz muy especial.

Luego de las salinas, a ambos costados del camino llama la atención la planicie cubierta por tolas, pastos bajos que dan un extraño aspecto de sembradío, cambiando del verde al amarillo según la época del año.

Aquí pueden verse algunos de los pequeños grupos de vicuñas que, aunque escasos, están aumentando gracias a la protección legal de la que son objeto.

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