Camarones en Chubut un encantador pueblo pescador patagónico, lugar ideal para conocer el Parque costero marino Patagonia Austral. Aquí, se observa majestuosidad de la costa patagónica, con sus bardas que se convierten en acantilados o se derrumban en playas de canto rodado, negro o multicolor dentro del mar, se aprecian mejor desde esta localidad chubutense.

Camarones en Chubut, ideal para visitar el parque costero marino Patagonia australEl parque, que posee una superficie de 104.812 hectáreas, pertenece a las ecorregiones de la Estepa Patagónica y el Mar Argentino y fue creado en 2007 por convenio entre el Estado nacional y la provincia de Chubut, quedando una parte bajo la administración del gobierno provincial y otra a cargo de Parques Nacionales.

Existen dos puertas de acceso a él: una por el lado norte, Camarones, que está a 248 km de Trelew y a 272 km de Comodoro Rivadavia por RN 3 Y RP 28; y otra por el sur, por Bahía Bustamante.

Tanto Trelew como Comodoro Rivadavia reciben ómnibus de todo el país y vuelos diarios de Buenos Aires; y desde allí se puede llegar a Bahía Bustamante y Camarones con vehículos propios o de alquiler, remis, mediante agencias de turismo o por los servicios semanales de ómnibus.

Pero claramente también existe la posibilidad de hacer eje en Camarones, que tiene unas 200 plazas para alojarse, varios restaurantes, algunos cajeros automáticos y otros servicios indispensables.

Se trata de una ciudad de 1.500 habitantes, donde en su juventud vivió el ex presidente Juan Domingo Perón -de allí que tenga un museo homónimo- y que es un encantador puerto de pesca de no más de 200 manzanas y 2.000 habitantes.

Camarones no cuenta con internet 4G y el servicio de wifi es en extremo caro, a 1.500 pesos por mes, de promedio, que maneja la firma Indalo desde las cabañas que dispone, pero es la urbanización más cercana al parque.

En cercanías de Camarones, relató la guía de turismo de la ciudad, Paula Ortega, «se hundió el vapor Villarino, célebre por haber trasladado los restos del general José de San Martín desde Francia, en 1880, para entregárselos a los últimos siete granaderos que aún vivían y quienes lo acompañaron a su última morada en la Catedral Metropolitana«, donde otros siete soldados de ese regimiento lo custodian a lo largo de los tiempos.

La guía también recordó que «en 1535 hubo un intento de fundación de los españoles en la zona, de la Nueva León, que se frustró por un ataque de los indios que terminó con los europeos que llegaron allí y la destrucción de todo lo que construyeron«.

Desde 2007, cuando se fundó el parque costero y mientras los vecinos sufren los avatares económicos del oficio de la pesca, el turismo se abre como nueva actividad para sus habitantes, por su geografía y la exquisita fauna que alberga, como pingüinos, lobos y elefantes marinos, ballenas, delfines y orcas, más un sinnúmero de aves como petreles, cormoranes y gaviotas.

Camarones, Chubut - Mapio.net

El parque, que además contiene una reserva provincial, incluye una zona marítima con 42 islas e islotes, denominadas Arce, Cayetano, Leones, Pan de Azúcar, Tova, Tovita, Cevallos, Viana, Valdez, Quintano, Vernaci, Gran Robredo y Rojo, entre otras.

También presenta rías profundas con aguas calmas como lagunas que permiten adentrarse en el mar y llegar al Cabo Dos Bahías, donde está la segunda pingüinera de la provincia, y de allí hasta Bahía Bustamante, siempre al norte del Golfo de San Jorge, en el fondo de la Bahía Camarones.

Además, las playas de Bahía Solana y El Guanaco Muerto son lugares de cita para quienes deseen disfrutar, en verano, de aguas puras, tranquilas y cristalinas.

El lugar también es frecuentando por pescadores que son atraídos por la gran cantidad y calidad de la fauna marina: fue ahí que en 2009 dos pescadores pescaron un tiburón gatopardo de 160 kilos.

Mientras se espera que estas deficiencias en los serivicios de luz y gas se subsanen, unida a la inteligencia de no ir en pleno invierno, subsiste siempre la capacidad de pasar por alto ciertos detalles de confort a cambio de experimentar una experiencia irrepetible: como dijimos al comienzo, la de contemplar las bardas que se convierten en acantilados o que se derrumban en playas de canto rodado, negro o multicolor, dentro del mar. ¿Qué utilidad podría tener el wifi en ese entorno?

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