Los festejos del Inti Raymi, la Fiesta del sol, se desarrollarán entre el 20 y el 21 de junio, y marcarán el inicio de un nuevo año en la cultura aymara y que constituye una de las celebraciones más importantes de las culturas originarias que perduran, al igual que el homenaje a la madre tierra, la Pachamama. 

Inti Raymi 2014 en Jujuy, el rito milenario de la fiesta al solLa tradicional «Fiesta del Sol» se celebra tras una vigilia helada a 2.600 metros sobre el nivel del mar. La celebración coincide con el inicio del solsticio de invierno y se espera la salida del sol en lo que es la noche más larga del año. En Jujuy tradicionalmente se realiza esta celebración en el reloj solar existente en la localidad de Huacalera, a un costado de la ruta nacional 9, pero en los últimos años se ha ido extendiendo a otros lugares, especialmente del norte de la provincia.

Pero también lo realizan comunidades originarias diseminadas por todo Jujuy, con las últimas luces del día se prenden cuatro fogatas situadas cada una en un punto cardinal. Estas son mantenidas durante toda la noche. A la hora 0 se produce el año nuevo solar, los presentes festejan este hecho trascendental con cantos, danzas, y brindis colectivos, donde también se abre la boca a la Pachamama.

Se efectúan las ofrendas correspondientes que consisten en dar a la tierra de comer las comidas tradicionales como mote, mazorca de maíz hervidos (Tijtinchas) carne de corderos, frutas, bebidas en especial la chicha, vino cerveza, alcohol, se encienden cigarrillos en la misma boca, la coca y el incienso no debe faltar como también los sahumerios que son partes de los elementos mágicos que se utilizan para este ritual.

Con una temperatura casi de bajo cero, medio centenar de personas se animó a la vigilia completa durante toda la madrugada. En su gran mayoría, miembros de las comunidades con ascendencia incaica, que sumaron al bagaje de los pueblos originarios otras marcas.

Más cerca del amanecer, fueron unas 200 las personas que se acercaron al monolito, que sirve como reloj de sol al borde de la ruta nacional 9. Antes de que el primer rayo apareciese sobre las cimas de la zona conocida como La Huerta, en las sierras jujeñas, el sacerdote o Yatiri, rogó por bendiciones con sus manos al cielo, con hojas de coca señalando los puntos cardinales. Entonces, las ofrendas se renovaron. Este año, se ofreció incluso una llama en sacrificio al «Tata Inti«. 

Por la mañana se espera con ansiedad la salida del Tata Inti, con los primeros rayos se iluminan los espacios y se renueva la alegría. Poco después de las 9, el sol comenzó a asomarse sobre las montañas y los brazos se extendieron hacia los rayos mientras se entonaban rezos en quechua, aymará y castellano. Fue el final de una noche gélida, la más larga, que contrastó con la luminosidad del domingo en el junio norteño

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