Son su legado, su idiosincrasia, sus costumbres y sus rutinas cotidianas. Cada comunidad tiene una historia y un presente que la contiene, esos detalles que las transforman en destinos turísticos mágicos.

En la riqueza de los detalles abundan las oportunidades. A través de todo el territorio argentino, esto se sabe y también se transforma en fortaleza de cada destino turístico, de los ultra demandados y de los otros; de los que ofrecen miles de actividades y de los que eligieron concentrarse en su modo de vida como atractivo.

Buscando valorar y resaltar las características de estos últimos, se creó el programa Pueblos Auténticos, una iniciativa ideada en conjunto por los ministerios de Turismo y Cultura de la Nación. “Buscamos rescatar nuestra historia, nuestra esencia, nuestra forma de ser, afianzar nuestra identidad”, aseguró el presidente Mauricio Macri durante la presentación de este proyecto.

Los Pueblos Auténticos se caracterizan por conservar su identidad e idiosincrasia, plasmadas en diferentes aspectos relacionados con su patrimonio natural y/o cultural, su arquitectura, tradiciones, gastronomía, paisaje, historia, religión, artesanías; y el origen de sus pobladores. Tienen un encanto particular y conservan su esencia a través de los años. Adentrarse en ellos, en sus realidades, es entrar en un microclima especial.

Esta iniciativa se basa en la elección de pueblos con características únicas, promoviendo la apropiación de la comunidad local y la revalorización del patrimonio natural y cultural. Además, el programa busca alentar el arraigo, favoreciendo la identificación con el pasado y dando un envión económico a las distintas localidades a través de la innovación, la diversificación de la oferta turística, la generación de empleo y la dinamización y sustentabilidad en las economías regionales. Para hacer todo esto efectivo, se impulsa un trabajo en conjunto con el resto de las carteras nacionales y provinciales.

Conozcámoslos.

Playas Doradas en Rio Negro

Esta pequeña aldea marina que ronda los 200 habitantes es el balneario de la Sierra Grande, sobre el golfo San Matías. Es conocida por las arenas final de sus playas, que se extienden a lo largo de unos tres kilómetros. Se viene hasta aquí para bucear, salir a navegar o practicar windsurf y pescar pejerreyes, lenguados, meros, róbalos o tiburón.

Gaiman en Chubut

Es uno de los más famosos pueblos de herencia galesa en la Patagonia, ya que forma parte del circuito que combina la visita a la pingüinera de Punta Tombo con un té galés. Hasta aquí llegó Lady Di en una recordada visita de 1995. Hay que conocer también la estación de ferrocarril convertida en museo, la primera casa, el antiguo correo y la capilla Bethel.

Camarones en Chubut

Son una pocas casas desparramadas en un puñado de manzanas, algunas con las típicas paredes de chapa de los pioneros de la Patagonia. Se destacan el bien conservado Almacén Rabal y la casa-museo que habitó de niño Perón. Hay barcos de pesca y lanchas de excursión hacia las islas vecinas para avistar lobos mariano, delfines y aves.

El Chaltén en Santa Cruz

En el Parque Nacional Los Glaciares, este pueblo de montaña que supera por poco los 30 años de vida ofrece un abanico para los amantes del turismo aventura: trekking, escalada, paseos a caballo, Mountain bike, rating kayak, pesca…. Tambien es el punto de partida para descubrir los cerros Fitz Roy y Torrre, y para salir a explorar los hielos continentales.

Tolhuin en Tierra del Fuego

“Corazón” significa su nombre en lengua selknam. Es la ún Ica ciudad entre Rio Grande y Ushuaia, a orillas del lago Fagnano. Entre tumbales y bosques de lengua una actividad turística invita a descubrir este gran espejo glaciar, recorriendo las reservas de la zona y la bahía Torito, a la que se accede navegando.

Puerto Almanza en Tierra del Fuego

Es un asentamiento de pescadores de unos 120 habitantes sobre las orillas del canal de Beagle, a 70 kilómetros de Ushuaia. Central en la Ruta de la Centolla, aquí se extrae este manjar de las aguas australes que convoca turistas Gourmet de todo el país. Varias excursiones desde Ushuaia ofrecen visitarla.

Isla Martin Garcia en Buenos Aires

Situada en la desembocadura del Rio Uruguay hacia el Rio de la Plata, esta a sólo cuatro kilómetros de la costa uruguaya pero forma parte del partido bonaerense de la plata. Con 200 habitantes, es una reserva natural donde se visitan el antiguo penal militar, el faro, el museo histórico y los edificios que sirvieron de prision a Peron y Frondizi. Se puede ir por el dia o pasar la noche.

La Angelita en Buenos Aires

Desde el aire, es una cuadricula de cuatro manzanas por ocho. Se la conoce como la “pequeña Siria” porque hasta hace 49 años el 70% de sus pobladores eran árabes musulmanes. Hoy son menos, pero las tradiciones siguen vivas en el altavoz que llama a rezar oraciones islamicas, la enseñanza del árabe, la cocina de Medio Oriente y las decoraciones arábigas.

Purmamarca en Jujuy

Este pueblito es famoso en el mundo gracias al cerro de los siete colores. Se levanta a sus pies, como para combinar con las coloridas lanas de las tejedoras andinas. Anidado en el corazón de la Quebrada de Humahuaca, hay que recorrerlo cuando se van los turistas que sólo pasan el día y rodearlo caminando con el circuito de Los Colorados.

San Francisco de Alfarcito en Jujuy

A 40 kilometros de las Salinas Grandes, forma parte de una red de comunidades indígenas abiertas al turismo comunitario y rural. Sus artesanos se especializan en hilar fibra de llama, proceso que se puede seguir paso a paso en la casa taller de doña Ernestina Alejo. También está la Iglesia de San Francisco y circuitos de Trek.

Cachi en Salta

A la vera de la ruta 40, esta rodeado por cordones y picos emblemáticos como el nevado de Cachi, el más alto de los valles Calchaquíes. El corazón local es la iglesia, que se levanta fuerte a la plaza central y data el siglo XVI. Lo demás son callecitas de piedra, gente que lleva en el ADN la huella de los primeros pobladores y el museo arqueológico.

Antofalla en Catamarca

En una pequeña comunidad colla nacida al pie del volcán y el salar homonimo. Un puñado de habitantes viven casi aislados entre montañas que superan los 4.600 metros de altura, sujetos a climas extremos, en torno a una calle principal que se llama significativamente “Soledad”. Algunas familias brindan alojamiento.

Moisés Ville en Santa Fe

Está profundamente ligado a los gauchos judíos y la colonización impulsada en Argentina por el barón Hirsch. Hoy conversa intacta la memoria de aquellos tiempos en la sinagoga Brener. También se visitan el cementerio Israelita, el Teatro Kadima, la Sinagoga Barón Hirsch, la Sinagoga Obrera y el bosque del Centenario. Su historia se puede recorrer en el Museo Histórico Aaron Halevi Goldman.

La Carolina en San Luis

Al pie del cerro Tomolasta aún hay quienes buscan oro, como en los tiempos dorados de La Carolina. Los visitantes pueden ingresar en el corazón de antiguas minas y conocer la gruta de Inti Huasi, con pinturas rupestres. Y caminar por calles de piedra, bordeadas de casitas también de piedra que parecen desiertas.

Concepción del Yaguareté Cora en Corrientes

“Corral del jaguar”  significa el nombre guaraní de esta localidad donde abundaban los yaguares. El Tamborcito de Tacuarí de las guerras de independencia era oriundo de Concepción, que hoy tiene unos 4000 habitantes y vive de la explotación foresta y actividades agrícolas. También sirve de base para conocer los Esteros del Iberá.

Villa Tulumba en Córdoba

Nación como estancia de los primeros conquistadores que se asentaron en el norte cordobés. Cada año, en octubre, los pobladores se reúnen en torno al santuario Nuestra Señora del Rosario. Su historia se cuenta en el centro de Interpretación del Camino Real, pero también en la tranquila antigüedad de sus casa y callecitas empredradas.

 

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